• 1 pollo hecho tajadas sin las pechugas
  • Sal y pimienta
  • 2 ajos
  • Una rodaja de pan
  • Perejil
  • Tomillo
  • Aceite
  • Vino Blanco (seco, tipo verdejo)
  • Agua

Este pollo guisado me lo enseñó a hacer mi madre. Además de lo rico que está es muy fácil de preparar, es sano y es económico, que en los tiempos que corren no está de más tener en cuenta el factor coste a la hora de elegir qué vamos a comer durante la semana.

Pues nada, si queréis disfrutar de un plato de pollo jugoso, sabroso y aromático os recomiendo probar esta receta, estoy segura de que la repetiréis cientos de miles de veces.

Utilizad un pollo troceado pero sin las pechugas, para mí quedan demasiado secas, las sacaréis mucho más provecho empanadas o utilizándolas para elaborar unas croquetas.

Elaboración

  1. Cubre el culo de una cazuela con aceite de oliva. Fríe en él los ajos junto con la rebanada de pan (tamaño barra y un centímetro de grosor) hasta que estén dorados…. ojito no se quemen que pasa con facilidad si te descuidas. Retira el ajo y el pan en el mortero y machácalos. Añade perejil picado y tomillo y vierte en él medio vaso de vino blanco. El pan aporta cuerpo y carácter a la salsa.
  2. En el mismo aceite de freír los ajos dora el pollo, al que habremos salpimentado previamente. Cuando esté dorado vierte el contenido del mortero.
  3. Cubre con agua, sin llegar a tapar de todo el pollo
  4. Deja cocer durante unos 20 o 30 minutos hasta que la salsa se haya reducido y veas que la carne del pollo se separa ligeramente del hueso al pincharlo con un tenedor.