• 1,2 kilos de fresa limpia
  • 300 gramos de azúcar

Estamos en plena temporada de fresa y pronto podremos acceder a esta rica fruta a un precio moderado. Aprovechad alguna oferta para haceros con una caja bien madura y elaborad esta rica mermelada. De verdad que las mermeladas hechas en casa poco o nada tienen que ver con las mermeladas industriales. Lleva tiempo pero no es trabajoso (podéis dejarlo al fuego mientras hacéis otras cosas) y el resultado merece la pena.

Como ya os he comentado en otra ocasión una mermelada es una mezcla de fruta y azúcar que se cuece lentamente a fuego suave. Cuando la mezcla alcanza los 104 °C, el ácido y la pectina de la fruta reaccionan con el azúcar haciendo que al enfriarse quede sólida la mezcla. La pectina, por tanto, es la responsable de que la mermelada espese. La cantidad de pectina varía en función de las frutas, sin embargo con un poco de paciencia es posible elaborar mermeladas puras sin necesidad de aditivos o de otras frutas.

Veréis, para esta mermelada he utilizado sólo una cuarta parte del peso total de la fruta, lo cual es bastante poco si tenemos en cuenta que en la mayoría de recetas encontraréis la misma cantidad de azúcar que de fruta o como mucho, la mitad.

El tema del azúcar en las mermeladas es también una cuestión de gustos. A mí me gustan las mermeladas especialmente poco dulces y es por esto que casi siempre opto por reducir la cantidad.

Elaboración

  1. Lavamos las fresas, quitamos la parte verde y picamos.
  2. Pesamos las fresas y añadimos la cuarta parte de azúcar y un chorrito de agua.
  3. Ponemos a cocer a fuego lento durante unas dos horas y media o tres (para 1,2 kilos de fresas) removiendo de vez en cuando. Debe reducir más de la mitad de su volumen.

Yo no paso la mermelada de fresas por el pasapurés. Simplemente en la última parte de la cocción remuevo enérgicamente con una barilla batidora para mezclar la fruta con el resto del jugo casi gelatinizado. Esto me ayuda también a comprobar el punto.

Para comprobar el punto coged un poco de mermelada con una cucharilla y soplad para enfriar. Tened en cuenta que la mermelada se endurece un poco al enfriarse.

Podéis congelarla.